| Néstor Vicente cuenta con una dilatada trayectoria como militante político. En sus inicios fue candidato a consejero estudiantil universitario y ocupó la vicepresidencia de la Acción Católica porteña. En 1961 se sumó a la Democracia Cristiana y en 1973, como parte del Frente Justicialista de Liberación ( frejuli ), resultó electo concejal de la ciudad de Buenos Aires. El golpe militar del 24 de marzo de 1976 lo encontró en ejercicio de ese mandato y como secretario general del Partido Popular Cristiano. Meses después se incorporó a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Junto con Augusto Conte, Enrique de Vedia y Carlos Auyero fue uno de los fundadores de la corriente Humanismo y Liberación de la Democracia Cristiana , que hizo punta en la lucha a favor de los derechos humanos y en el enfrentamiento a la dictadura militar.
Durante la reinstauración democrática de 1983 pugnó junto con Conte por que los derechos humanos llegaran al Parlamento. Viajaron juntos a Cuba y Nicaragua en 1984, invitados por el régimen sandinista. A pocos meses del regreso de esa importante experiencia dejó las filas de la Democracia Cristiana para incorporarse al Partido Intransigente.
Luego de fundar con Eduardo Luis Duhalde y el coronel Luis César Perlinger la Izquierda Democrática Popular ( idepo ), integró la alianza Izquierda Unida, de la que fue candidato a presidente de la Nación en 1989, luego de haber protagonizado la primera interna abierta que tuvo lugar en el país.
El 1 de mayo de 1990 fue junto con Luis Zamora orador principal en la denominada Plaza del No, en abierta oposición al proyecto menemista que comenzaba a desarrollarse.
Compartió con Oscar Alende, José Maria Rosa y Conrado Storani la autoría del libro El ocaso del Proceso , publicado en diciembre de 1981. Los reportajes que le realizaron Mona Moncalvillo (1985) y Juan José Salinas (1989) fueron publicados como libros.
Fue diputado de la Ciudad en 1999, y nunca dejó de expresar su predilección por el tango y su afición a la poesía. La pasión que puso en la actividad política también fue un signo singular de su quehacer como dirigente deportivo. Fue presidente de Huracán y escribió dos libros sobre la historia del club y otro sobre política deportiva, Puntapié inicial (2000), publicado por la editorial Galerna.
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